España disipó cualquier tipo de duda en el Mundial 2026 con una exhibición para recordar frente a Arabia Saudita. Ante las urgencias surgidas por los resultados de la primera jornada, Luis de la Fuente ha recurrido a un comodín de Lamine Yamal capaz de poner patas arriba el partido de este domingo desde el primer minuto. No pudieron salir mejor los «cambios necesarios» anunciados por el seleccionador y de manera inmediata: Lamine respondió con creces pese a sus condicionantes físicos, Oyarzabal se reencontró con su mejor versión y La Roja maniató por completo a un rival incapaz de generar peligro.
Ya en la primera jugada, Lamine Yamal rompió la cintura de su defensor antes de encontrar línea de fondo y servir un centro al que sólo le faltó un rematador más decidido. Salió el 19 con «la mirada del tigre», como hacía referencia Antonio Romero en la narración de Carrusel Deportivo. Y siguió coqueteando con el gol hasta que, de tanto llamar a la puerta, terminó derribándola apareciendo de manera indetectable al segundo palo para cazar el 1-0 en un centro raso de Oyarzabal. Gol para que la Selección se quitase un buen peso de encima y para reafirmar a Lamine entre los más grandes de la historia del fútbol.
Arabia Saudí fue un juguete en manos de una España con hambre de reivindicarse. La defensa saudí de cinco hombres hacía aguas ante el torrente ofensivo español y, con Lamine Yamal desatado acaparando los focos, Oyarzabal aprovechó para engrosar sus registros anotadores. El 2-0 nació de las botas del delantero vasco tras un cúmulo de despropósitos en los despejes tras un córner. Y también el 3-0 tuvo su firma tres minutos después, en este caso rebañando un balón aéreo que se paseó por el área rival. Cambio radical en su actuación en comparación con la anterior cita, en la que pasó totalmente desapercibido durante los primeros 30 minutos, y pudiendo haber protagonista incluso con hat-trick de no haber sido por el larguero.
Descanso pactado para Lamine
Tanto el resultado como las sensaciones fueron inmejorables para enfilar el tiempo de descanso. Sabía De la Fuente de la relevancia de engrosar la diferencia de goles para afrontar la tercera jornada con mayor o menor necesidad, pero también de los riesgos de hacerlo con un Lamine Yamal que también mostró signos de flaqueza con el paso de los minutos. Los dos goleadores del primer tiempo, de hecho, fueron sustituidos en el entretiempo en favor de Yeremy Pino y Mikel Merino.
Pero incluso con rotaciones continuó España pasando el rodillo a la vuelta de vestuarios. Lo hizo incluso con su dosis de fortuna. Porque Cucurella empaló con todo un balón que venía prolongado a la salida de un córner y, aunque se topó con Al Owais para repeler el balón, el despeje del cancerbero terminó impactando en Tambakti y rebotando directamente hacia la red. El defensor, incluso, era incapaz de contener las lágrimas de impotencia.
A raíz de ello, España sí mostró algo de piedad bajando su fútbol de revoluciones. Las posesiones se volvieron menos dañinas, la pelota corrió con menos velocidad e incluso pudo verse en alguna ocasión a un Unai Simón que había sido mero espectador hasta entonces.
Con información de: El País
Foto: Cortesía
Lea también: Curazao dejó casi fuera a Ecuador con 0-0










