El servicio de transporte urbano de Lima, la capital de Perú, detendrá sus operaciones para este miércoles como forma de protesta por los constantes homicidios a manos de sicarios pertenecientes a grupos dedicados a la extorsión masiva y por la ineficacia del Gobierno frente al asunto.
El portavoz del bloque empresarial Transportistas Unidos, Martín Ojeda, afirmó que detendrán 22.000 autobuses cuyos conductores o las empresas que los emplean reciben entre 10 y 30 soles al día.
La circunstancia hace ineludible que los transportistas decidan cesar actividades únicamente por el compromiso del Gobierno de una ley próxima contra extorsionadores y sicarios, quienes les fuerzan a pagar cuotas de entre 10 y 20 soles diariamente (de entre 3 y 6 dólares).
Asimismo, Ojeda afirmó que la manifestación será pasiva; sin embargo, los conductores de autobuses se reunirán en plazas y avenidas con mucho tránsito y estarán parados desde temprano, con los motores apagados.
El primer ministro de Perú, Ernesto Álvarez, trató de persuadir a los transportistas para que dejaran o aplazaran la protesta, pero estos no accedieron. Posteriormente, el funcionario adjudicó la huelga a razones políticas y a la presencia de conductores asociados con organizaciones criminales.
El presidente peruano, José Jerí, expresó que el premier hacía referencia a potenciales infiltrados y se reunió para discutir en dos ocasiones. También afirmó que respalda la huelga como un acto de solidaridad y empatía ante la ola delincuencial, después del fracaso de Álvarez y la evidente incomodidad generada entre los conductores y los empresarios.
Con información de: Telesur
Foto: Cortesía
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