La isla de Cuba vive horas de extrema tensión tras sufrir un terremoto de magnitud 6.0 en la madrugada de este martes, un evento telúrico que ha coincidido con una «desconexión total» del Sistema Electroenergético Nacional (SEN). El sismo, perceptible con fuerza en las provincias de Guantánamo y Santiago de Cuba, sorprendió a una población que ya se encontraba a oscuras y prácticamente incomunicada.
El Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (CENAIS) localizó el epicentro a 37 kilómetros al sureste de Imías, en Guantánamo, con una profundidad de 20 kilómetros. Minutos después, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) registró una réplica de magnitud 4.7, intensificando el temor en una región que ha reportado actividad sísmica recurrente en los últimos dos meses.
La gravedad del sismo se ve amplificada por la crisis energética que atraviesa la isla. La estatal Unión Eléctrica (UNE) confirmó que este lunes el sistema sufrió una falla masiva que dejó a más de 9 millones de personas sin suministro.
Apagón Informativo: La caída del servicio eléctrico arrastró consigo las redes de telefonía móvil y fija, así como la conexión a internet. Esto ha generado un «vacio de información» crítico, dificultando que las autoridades de Defensa Civil reciban reportes de posibles daños estructurales o víctimas en zonas rurales de la Sierra Maestra.
Precedentes de Riesgo: Expertos del CENAIS recordaron que este es el temblor más potente en la zona en lo que va de 2026, superando al sismo de 5.6 registrado el pasado febrero, que ya había dejado daños leves en edificaciones de Imías.
Infraestructura Crítica: El Hospital General de Santiago y otras instalaciones clave operan bajo grupos electrógenos de emergencia, cuya autonomía se ve amenazada por la escasez de combustible que afecta al país.
La coincidencia del terremoto con el sexto apagón generalizado en año y medio pone a prueba la resiliencia del Estado cubano. La falta de canales de comunicación oficiales en tiempo real —debido a la desconexión digital— aumenta el riesgo de pánico colectivo. Para la región, la estabilidad de Cuba es una preocupación constante, y este evento eleva la presión sobre un sistema eléctrico que ya se consideraba en estado de obsolescencia técnica.
Con información de: La Calle
Foto: Cortesía
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