El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con una destrucción generalizada de los recursos energéticos de Irán y demás infraestructura vital, incluidas plantas desalinizadoras que suministran agua potable, si no se alcanza “pronto” un acuerdo para poner fin a la guerra.
Teherán, mientras tanto, atacó una planta clave de agua y electricidad en Kuwait, y una refinería de petróleo en Israel fue atacada. Israel y Estados Unidos lanzaron una nueva oleada de ataques contra Irán, mientras la guerra se intensifica sin un final a la vista.
La nueva amenaza de Trump se produjo en una publicación en redes sociales. Comentarios anteriores en una entrevista con el Financial Times sugerían que tropas estadounidenses podrían tomar el centro de exportación de petróleo de la isla iraní de Kharg. Ha afirmado repetidamente que está logrando avances diplomáticos —aunque Teherán niega negociar directamente— mientras intensifica sus amenazas y envía miles de tropas estadounidenses más a Oriente Medio.
Trump dijo al New York Post que Estados Unidos está negociando con el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf. El excomandante de la Guardia Revolucionaria, que ha provocado a Estados Unidos en redes sociales, desestimó las conversaciones facilitadas por Pakistán y las calificó de tapadera para los últimos despliegues de tropas estadounidenses.
Trump dice que la diplomacia va bien pero amenaza con una gran escalada
En una publicación en redes sociales, Trump dijo que “se ha logrado un gran progreso” en las conversaciones con Irán para poner fin a las operaciones militares. Pero señaló con enojo que, si no se alcanza un acuerdo “pronto”, y si el estratégico estrecho de Ormuz no se reabre inmediatamente, Estados Unidos ampliaría su ofensiva “aniquilando por completo” plantas generadoras de electricidad, pozos de petróleo, la isla de Kharg y posiblemente incluso plantas desalinizadoras.
El estrecho es una vía marítima crucial por la que en tiempos de paz se transporta una quinta parte del petróleo mundial.
Las leyes de los conflictos armados permiten ataques contra infraestructura civil como plantas energéticas solo si la ventaja militar supera el daño a los civiles, dicen expertos legales. Se considera un umbral alto, y causar sufrimiento excesivo a civiles puede constituir un crimen de guerra.
Información: AP
Foto: Agencia
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