Argentina inició este viernes una nueva fase en el programa monetario diseñado por el Gobierno del ultraliberal Javier Milei, que incluye cambios en el esquema de intervención cambiaria entre bandas y y una mayor compra de divisas por parte del Banco Central para reforzar las reservas monetarias.
La nueva fase, anunciada el pasado 15 de diciembre por el Banco Central argentino y que entró en vigencia este viernes, tiene como meta que la tasa de inflación en Argentina -que fue del 31,4 % interanual en noviembre pasado- converja con los niveles internacionales más bajos.
Según el objetivo planteado por la autoridad monetaria, se buscará que el proceso de desinflación sea compatible con la acumulación de reservas monetarias, una meta que resultó desafiante en 2025, incluso después de que el Gobierno levantara en abril pasado gran parte de las restricciones del denominado ‘cepo cambiario’ y adoptara un régimen de flotación cambiaria entre bandas.
De acuerdo a datos oficiales, Argentina cerró el 2025 con reservas internacionales brutas de 41.165 millones de dólares (y reservas netas negativas en unos 15.700 millones de dólares, según cálculos privados), muy lejos de las metas asumidas ante el Fondo Monetario Internacional en el acuerdo de facilidades extendidas firmado en abril pasado.
Ante este escenario, el piso y el techo de la banda de flotación cambiaria, que delimita a partir de qué precio del dólar el Banco Central puede comprar o vender divisas, se ajustará en 2026 en base a la tasa de inflación mensual, que en noviembre último fue del 2,5 %.
Hasta ahora, la banda cambiaria se ajustaba a un ritmo del 1 % mensual, muy por debajo de la tasa de inflación.
Con información de: EFE
Foto: Referencial
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