El expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, recibió el alta médica el 1 de enero, tras someterse la semana anterior a una cirugía de hernia inguinal, procedimiento que se desarrolló sin complicaciones, según el informe hospitalario.
Una vez concluida la hospitalización, Bolsonaro fue trasladado nuevamente a la sede de la Policía Federal en Brasilia, donde cumple una condena de 27 años y tres meses de prisión por su participación en el intento de golpe de Estado durante la investidura del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
En medio de este proceso, su hijo Flávio Bolsonaro declaró en la red social X que, según un informe médico, su padre “necesita atención permanente que no se puede garantizar en prisión; incluso existe riesgo de derrame cerebral debido a complicaciones en su salud”. La familia insiste en que el exmandatario debería recibir tratamiento en su domicilio.
STF rechaza solicitud
El Supremo Tribunal Federal (STF), sin embargo, volvió a rechazar la solicitud de prisión domiciliaria. El juez Alexandre de Moraes argumentó que la defensa no presentó “hechos supervinientes que pudieran anular las razones determinantes de la decisión de denegar la solicitud de prisión domiciliaria humanitaria emitida el 19 de diciembre de 2025”.
A esta decisión se suma el hecho de que, según los informes médicos oficiales, no existe un agravamiento en el estado de salud de Bolsonaro, pese a haberse sometido a múltiples intervenciones quirúrgicas.
Los médicos que atienden al exmandatario mantienen autorización para suministrarle los tratamientos requeridos dentro de prisión, incluyendo fisioterapia, y se permite la entrega de alimentos preparados por sus familiares.
La Fiscalía General de Brasil respaldó la postura del STF, señalando que el sistema penitenciario dispone de los recursos necesarios para garantizar la atención médica del exmandatario. Además, enfatizó que otorgarle prisión domiciliaria representaría un privilegio injustificado frente a otros internos en condiciones similares.
En el plano político, Bolsonaro designó recientemente a su hijo Flávio Bolsonaro como su sucesor en las elecciones presidenciales de 2026, donde Lula figura como el favorito de la ciudadanía.
Con información de: Telesur
Foto: Cortesía
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