El Tribunal Penal Internacional (TPI) ha sufrido este viernes un golpe durísimo como no se recuerda en mucho tiempo. La Asamblea de los 125 Estados Partes de este organismo, que persigue a los máximos responsables de cometer crímenes internacionales cuando los tribunales de sus países no lo hacen, ha decidido en Nueva York destituir a su fiscal jefe, Karim Khan.
Una asistente le había acusado de conducta sexual inapropiada, algo que Khan ha negado siempre. La decisión, sin precedentes en los 24 años de actividad del TPI, se produce en plena arremetida del Gobierno de Estados Unidos contra el organismo.
La votación, según ha adelantado Reuters, que cita dos fuentes anónimas, ha sido por 82 votos a favor de los 125 miembros. Llega en un momento de gran tensión debido a las sanciones impuestas por Estados Unidos contra ocho jueces y tres fiscales de este tribunal, y la publicación de un artículo el 13 de julio del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, en el que se proponía “desmantelar el TPI, ladrillo a ladrillo, si fuera necesario”.
Khan, jurista británico de 56 años que ha ejercido de abogado y fiscal a lo largo de su carrera, fue suspendido a principios de junio de sus funciones. Un mes antes, había pedido la baja a raíz de la apertura de las investigaciones. La figura de fiscal jefe del TPI se asocia, en cierto modo, a la del guardián de la justicia internacional, una suerte de poder simbólico que una acusación de acoso sexual como la examinada puede hacer añicos, y convertir al tribunal en blanco para sus oponentes.
La semana pasada, y después de haber permanecido en el anonimato durante los dos últimos años, la denunciante, una mujer que pidió ser identificada solo como Sarah, ofreció su versión de lo ocurrido durante una entrevista a la cadena televisiva estadounidense CNN. Sarah es una abogada de Malasia que estudió Derecho en el Reino Unido y Países Bajos, y que ganó una plaza de becaria en el TPI. Casada y con un hijo, al cabo de unos años, y tras un proceso de selección, se convirtió en asistente de Khan, según una investigación del diario neerlandés NRC.
En la entrevista describió “una progresión de intentos” que culminó en una agresión física. “No hay forma de que algo sea consentido cuando existe tal desequilibrio de poder”, dijo. Y luego añadió: “Lo que creo que mucha gente no entiende es que el señor Khan no era solo mi jefe; era el jefe de todos”.
Información: El País
Foto: Agencia
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