Durante el tradicional rezo del Ángelus de este domingo, el Papa Leon XIV alzó nuevamente la voz para lamentar la escalada de conflictos globales, centrando su mensaje en la creciente violencia en Oriente Medio, específicamente en Irán y Siria, y renovó su llamamiento al cese de las hostilidades en Ucrania.
El Pontífice expresó su dolor por las «tensiones persistentes que están provocando la muerte de muchas personas» e instó a los líderes y a la sociedad civil a que «se cultiven con paciencia el diálogo y la paz, buscando el bien común de toda la sociedad».
Preocupación por Irán y Siria
El Santo Padre dirigió su pensamiento a la crisis que atraviesa Oriente Medio. Sus palabras hicieron eco de las recientes protestas antigubernamentales en Teherán, iniciadas hace dos semanas. Según reportes de organizaciones de derechos humanos citados implícitamente por el contexto del mensaje, estas manifestaciones han dejado un saldo de más de 70 fallecidos.
Asimismo, el Papa abordó la delicada situación en Siria, refiriéndose a los enfrentamientos en Alepo entre el ejército del Gobierno interino y las Fuerzas Democráticas de Siria (lideradas por kurdos). Estos combates por el control de barrios céntricos han cobrado la vida de al menos 14 civiles, causado decenas de heridos y forzado el desplazamiento de miles de personas.
Ucrania: Frío y oscuridad a cuatro años de la guerra
Con la mirada puesta en Europa del Este, el Papa denunció el impacto humanitario de la guerra en Ucrania, conflicto que el próximo 24 de febrero cumplirá cuatro años desde la invasión a gran escala por parte de Rusia.
El Pontífice condenó los recientes ataques rusos en la región de Dnipropetrovsk, que han dejado a más de un millón de hogares sin servicios básicos como agua y calefacción en pleno invierno.
«Nuevos ataques, particularmente graves, dirigidos sobre todo a infraestructuras energéticas, precisamente mientras el frío se hace más duro, golpean pesadamente a la población civil», advirtió con preocupación.
Bautismos en la Capilla Sixtina
Antes de su aparición en el balcón del Palacio Apostólico, el Papa celebró una Misa en la Capilla Sixtina con motivo de la fiesta del Bautismo del Señor. En la ceremonia, bautizó a 20 recién nacidos, todos hijos de empleados de la Santa Sede.
En este contexto litúrgico, extendió una bendición especial «a todos los niños que han recibido o recibirán el bautismo en estos días», encomendándolos a la protección de la Virgen María.
Francisco hizo una mención especial y emotiva por aquellos infantes que nacen en «condiciones difíciles», ya sea por problemas de salud o por los peligros bélicos y sociales que los rodean, subrayando que la gracia del bautismo actúa en ellos y sus familias incluso en medio del sufrimiento.
Información: Aciprensa
Foto: Agencia
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