Ernesto Abbas, presidente de la Cámara de Comercio de Valencia, indicó que las interrupciones eléctricas prolongadas están asfixiando financieramente al sector, ante la persistencia de los esquemas de administración de carga, los cuales, según afirmó, no solo afectan la operatividad de las empresas, sino que comprometen la estructura de costos y la calidad de vida tanto de empleados como de empleadores.
El representante gremial detalló que Carabobo es una de las entidades con los cortes eléctricos de mayor duración en todo el territorio nacional. “Llevamos jornadas de hasta 25 horas semanales donde, simplemente, no se puede trabajar. Esto afecta de forma negativa a toda la economía del estado, pues todos los sectores estamos encadenados”, señaló Abbas.
Abbas resaltó la contradicción financiera a la que se enfrentan, dijo que están obligados a pagar alquileres completos por espacios que no utilizan, nóminas íntegras, parafiscales y, de manera irónica, la factura eléctrica llega completa pese a no recibir el servicio, lo que se traduce en más costo para el ciclo operativo, reduciendo drásticamente los ingresos semanales.
El estrés laboral
El representante gremial hizo un paréntesis necesario para resaltar el componente humano. Abbas describió con preocupación cómo el estrés del día a día, marcado por la imposibilidad de cumplir labores en los comercios debido a los cortes, se traslada al ámbito privado.
“Los trabajadores llegan a sus casas agotados tras lidiar con la incertidumbre en sus sitios de trabajo, para encontrarse con que en sus hogares tampoco tienen luz. Algo tan básico como tener el hogar iluminado para realizar tareas sencillas se ha vuelto un lujo. Esto genera un desgaste emocional y un nivel de estrés que no podemos ignorar; es algo que nos preocupa profundamente y a lo que hay que prestarle mucha atención”, enfatizó.
“Una luz para el comercio”: La respuesta del gremio
Ante la falta de perspectivas de una mejora inmediata por parte de las autoridades, el sector comercial se ha visto obligado a buscar sus propios mecanismos de supervivencia. Abbas explicó que muchos comercios están optando por la instalación de plantas eléctricas, inversores o paneles solares.
Añadió que la Cámara de Comercio de Valencia ha avanzado con el programa “Una luz para el comercio”, iniciativa orientada a facilitar el acceso a sistemas de autogeneración. Sin embargo, el dirigente gremial reconoció que el camino no es sencillo.
“Hemos notado dificultades importantes. Muchas empresas no cuentan con el flujo de caja necesario para asumir esta inversión inicial, y a eso se suman los gastos operativos continuos, como el combustible para las plantas y el mantenimiento constante, lo cual termina encareciendo nuevamente el costo del servicio”, precisó.
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