Los cuerpos sin vida del niño Fabio Ignacio Bastardo Navarro de nueve años y de su madre Kiriaki Rebeca Navarro fueron encontrados entre los escombros del edificio Tahití, en Caraballeda, estado La Guaira, la madrugada de este lunes 13 de julio.
Madre e hijo fallecieron como consecuencia del doble terremoto de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudió a Venezuela el pasado 24 de junio, provocando el colapso masivo de estructuras en el litoral central.
El edificio Tahití, una torre residencial de 13 pisos, cedió por completo ante los sismos, dejando atrapadas a unas 22 personas bajo el concreto y exponiendo una grave falta inicial de maquinaria pesada para las labores de remoción.
Ante este panorama, la familia del niño, en conjunto con bomberos venezolanos, emprendió semanas de intensa búsqueda manual, abriendo pequeños túneles y agujeros entre las ruinas.
Esfuerzo para hallar los cuerpos
Gracias a este esfuerzo, lograron identificar el perímetro de lo que era el cuarto del niño, el baño y gran parte de la sala del apartamento, punto exacto donde mantuvieron la esperanza de encontrarlo.
Durante las excavaciones, el hallazgo de un maletín con lentes de telescopio que su padre le había regalado avivó la fe de los parientes, quienes recordaban la profunda pasión de Fabio por la astronomía y la geografía.
La movilización civil incluyó el uso de tecnología técnica. El pasado 8 de julio, se realizó una prueba ultrasónica junto al equipo «Tiburón Mayor de México» en la que se reportaron supuestas señales de vida.
En aquel momento de angustia, su padre, Francisco Bastardo, describió a su hijo como un niño alegre, inteligente y amoroso, haciendo un llamado público por más mano de obra y apoyo logístico.
Los esfuerzos continuaron de forma incansable en el sitio del desastre hasta la recuperación de ambos cuerpos sin vida cuando se cumplen 19 días de los dos terremotos.
Información: El Pitazo
Foto: Cortesía
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