La fe y devoción por la Virgen de la Candelaria sigue uniendo al pueblo de San Diego, durante una celebración cargada de espiritualidad, tradición y profundo sentimiento. Una herencia que ha pasado de generación en generación, y que este año conmemora 262 años de amor y veneración a María, madre de Dios.
La solemne eucaristía fue presidida por el arzobispo de Valencia, monseñor Jesús González de Zárate, quien dio inicio a la jornada litúrgica ante una multitud de fieles congregados en las inmediaciones de la Plaza Bolívar de San Diego.
Acompañaron este acto, el alcalde León Jurado Laurentín, junto a la primera dama, Emilia Pérez de Jurado, autoridades municipales, concejales, y fuerzas vivas de la localidad.
Desde una tarima especialmente decorada con flores naturales, el arzobispo dirigió la misa concelebrada por sacerdotes de diversas parroquias de la región, junto a seminaristas y monaguillos, que minutos antes protagonizaron la procesión de entrada, llenando el espacio de recogimiento y solemnidad.
Durante la monición de la bendición, monseñor recordó que, 40 días después del nacimiento de Jesús, María y José lo presentaron en el templo, hecho que coincide con la festividad de la Virgen de la Candelaria. Un mensaje que según expresó, reafirma que el “pueblo ha sido escuchado por su fe”.
La Plaza Bolívar del pueblo y sus alrededores lució colmada de feligreses que, movidos por la devoción a la copatrona, participaron activamente en la celebración. La pastoral musical de la parroquia San Diego de Alcalá y de la Candelaria acompañó la eucarística con cantos que elevaron el espíritu de los presentes.
En uno de los momentos más emotivos, monseñor Jesús González de Zarate descendió de la tarima, y encendiendo las velas recorrió la asamblea para bendecir la luz, símbolo de Cristo como luz del mundo, luego caminó por la muchedumbre para bendecir las velas encendidas del pueblo.
Las lecturas litúrgicas incluyeron los pasajes de Malaquías y el Evangelio según San Lucas que narra la presentación del Niño Jesús en el templo y su reconocimiento como Salvador por Simeón y Ana, una celebración que resalta la purificación de la Virgen y la manifestación de Jesús como la luz del mundo, representada en la bendición de las velas.
Durante la homilía el arzobispo afirmó que la “fe permite conocer a Jesús, yendo más allá del conocimiento intelectual para establecer una relación viva con Él. Destacando que a través de ella, se aceptan sus enseñanzas, se confía en su sacrificio redentor.
Con profunda emotividad y cánticos se desarrolló toda la liturgia. Posteriormente el presbítero del pueblo de San Diego, Máximo Tovar, agradeció al arzobispo, a los sacerdotes concelebrantes, al alcalde León Jurado Laurentín y la primera Dama Emilia Pérez de Jurado, así como concejales, coros musicales, agrupaciones apostólicas, la sociedad Mixta de la Candelaria, a los niños vestidos de las diferentes advocaciones marianas, por aportar su valioso e importante “granito de arena” para que estas fiestas se vivieran con humildad y riqueza espiritual.
A pesar del intenso calor y el fuerte sol, la feligresía acompañó con fervor la procesión por las calles del pueblo, llevando en hombros la imagen de la Virgen de la Candelaria.
Es importante destacar que la sagrada imagen lució una solapa dedicada al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María, con el lema “Jesús por María” en homenaje al segundo obispo de Valencia, monseñor Salvador Montes de Oca (+) en medio del proceso que se adelanta para su beatificación.
El atuendo de la Virgen también fue motivo de admiración. Un vestido beige, con piezas doradas y un manto vino tinto que representa el Inmaculado Corazón de María con tres rosas, una blanca, una roja y una amarilla, diseñado por Patricia Medina y Jennifer Noguera y ofrendado por la familia Soto Padrón, realzó aún más la solemnidad y el simbolismo de esta histórica celebración.
Con información de: Nota de prensa
Foto: Cortesía
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