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Opinión Danfny Velásquez: UNESCO: listas, registros, redes y programas para proteger la memoria de la humanidad

Por Danfny Velásquez

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) impulsa iniciativas internacionales destinadas a proteger el patrimonio, promover la educación, fortalecer la cooperación científica y fomentar el diálogo entre las culturas. Para comprender el alcance de esta labor, es necesario distinguir sus listas, registros, redes, programas, directorios, premios e instrumentos normativos. Aunque estas categorías pueden relacionarse, no son equivalentes: cada una responde a propósitos, criterios y procedimientos específicos.

Las listas reúnen bienes o expresiones culturales incorporados mediante procedimientos de reconocimiento establecidos para cada convención o programa. La Lista del Patrimonio Mundial, por ejemplo, comprende bienes culturales, naturales y mixtos reconocidos por su valor universal excepcional. En el ámbito del Patrimonio Cultural Inmaterial existen mecanismos diferentes: la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial que requiere medidas urgentes de salvaguardia y el Registro de Buenas Prácticas de Salvaguardia. Esta última denominación demuestra que las categorías no se distinguen únicamente por su nombre, sino también por su finalidad y sus criterios de incorporación.

Los registros identifican y documentan elementos que cumplen requisitos específicos dentro de un mecanismo institucional. El programa Memoria del Mundo, por ejemplo, promueve la preservación y el acceso al patrimonio documental mediante registros de alcance internacional, regional y nacional. Estos permiten reconocer documentos, archivos y colecciones significativas para la memoria colectiva. Sin embargo, no todos los registros de la UNESCO cumplen la misma función: el Registro de Buenas Prácticas de Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial identifica experiencias que pueden servir de referencia para proteger las expresiones culturales vivas, mientras que los registros de Memoria del Mundo se centran en el patrimonio documental. Por ello, cada registro debe explicarse según su propósito, sus criterios y su ámbito de aplicación.

Las redes conectan países, ciudades, universidades, instituciones y comunidades para facilitar la cooperación y el intercambio de experiencias. La Red de Ciudades Creativas promueve la colaboración entre localidades que trabajan en ámbitos como música, literatura, diseño, gastronomía, cine, artesanía y artes populares, y artes digitales. La Red Mundial de Ciudades del Aprendizaje impulsa oportunidades educativas a lo largo de la vida. Asimismo, el programa UNITWIN y de Cátedras UNESCO fomenta la cooperación académica entre universidades e instituciones de educación superior. Pertenecer a una red no equivale a tener un bien inscrito en una lista patrimonial.

Los programas organizan acciones, estrategias y mecanismos de cooperación en áreas específicas de la misión de la UNESCO. El Programa sobre el Hombre y la Biosfera promueve la relación entre conservación de la biodiversidad y desarrollo sostenible mediante la Red Mundial de Reservas de Biosfera. Por su parte, el Programa Internacional de Geociencias y Geoparques comprende iniciativas vinculadas con los Geoparques Mundiales de la UNESCO. En ambos casos, debe distinguirse el programa que establece el marco institucional de las designaciones territoriales y las redes que se desarrollan en su ámbito.

Los directorios facilitan la consulta de instituciones, personas, entidades o integrantes vinculados con determinadas iniciativas. Entre ellos se encuentran los directorios de Cátedras UNESCO, instituciones participantes y Estados miembros. Su función principal es ofrecer información organizada para localizar y verificar datos institucionales; por sí mismos, no constituyen necesariamente mecanismos de reconocimiento patrimonial.

Los premios distinguen contribuciones, investigaciones o iniciativas de acuerdo con las bases de cada galardón. Sus categorías, criterios, convocatorias y resultados deben consultarse de manera individual, pues no existe un único procedimiento aplicable a todos los premios de la organización. Las designaciones, por otra parte, comprenden nombramientos y reconocimientos específicos, como los de Embajadores de Buena Voluntad y Artistas por la Paz. Estas figuras contribuyen a difundir los ideales de la UNESCO, pero no deben confundirse con la inscripción de bienes culturales o naturales.

Los instrumentos normativos internacionales constituyen otra categoría fundamental. Incluyen convenciones, recomendaciones y declaraciones relacionadas con el patrimonio, la educación, la ciencia, la diversidad cultural y otros ámbitos de actuación. Su naturaleza y sus efectos no son idénticos: las convenciones generan obligaciones para los Estados que son parte de ellas, de acuerdo con sus disposiciones, mientras que las recomendaciones y declaraciones responden a marcos normativos diferentes. Por tanto, la pertenencia a la UNESCO no implica automáticamente que un Estado haya ratificado todas sus convenciones.

Estas diferencias tienen consecuencias para el periodismo, la investigación académica y la gestión cultural. Una lista, un registro, una red y un programa no deben presentarse como si fueran categorías equivalentes. Tampoco una candidatura puede anunciarse como una inscripción definitiva, ni la participación en una red interpretarse como un reconocimiento patrimonial. La precisión exige identificar el nombre oficial del mecanismo, su finalidad, el organismo responsable y el estado de cada iniciativa.

Además, el reconocimiento internacional no garantiza por sí solo la conservación de un bien ni la continuidad de una tradición. La salvaguardia requiere políticas públicas, participación comunitaria, documentación, recursos, educación y transmisión intergeneracional. Los mecanismos de la UNESCO adquieren mayor relevancia cuando contribuyen a fortalecer las capacidades locales y a mantener vivo el patrimonio cultural y natural.

En este proceso, los medios de comunicación desempeñan una función esencial. La radio, la prensa y las plataformas digitales pueden transformar la información institucional en conocimiento accesible, explicar el significado de los reconocimientos y visibilizar a las comunidades que mantienen vivas sus tradiciones. Comunicar el patrimonio no consiste únicamente en anunciar una inscripción: implica contextualizarla, escuchar a sus protagonistas y promover la comprensión de los desafíos que enfrenta su preservación.

La consulta de las fuentes oficiales, la comprobación de las denominaciones y la actualización de los datos son indispensables para una comunicación responsable. Las listas pueden incorporar nuevos elementos; los registros poseen criterios particulares; las redes amplían su participación y los programas desarrollan nuevas iniciativas. Por eso, cualquier inventario debe especificar su fecha de consulta y mantener separadas las categorías, sin sumar indiscriminadamente bienes, personas, instituciones y territorios.

La memoria de la humanidad no se conserva únicamente mediante declaraciones y reconocimientos internacionales. También se protege cuando las comunidades transmiten sus conocimientos, las instituciones documentan sus experiencias y la ciudadanía comprende el valor de la diversidad cultural y natural. Distinguir las listas, los registros, las redes y los programas de la UNESCO permite informar con rigor y entender que cada mecanismo cumple una función particular dentro de una responsabilidad compartida.

Conocer para valorar. Documentar para preservar. Comunicar para salvaguardar. Porque no se puede amar ni defender aquello que no se conoce.

Desde la pluma, el micrófono, los ecosistemas digitales y las redes sociales, y bajo la mirada de los Derechos Humanos DESCA, los acompañaré en este recorrido para conocer; las listas, registros, redes, programas, directorios, premios e instrumentos normativos que han de responder a propósitos, criterios y procedimientos específicos; una tarea que ejerzo con la responsabilidad de mi rol como productora de medios y Portadora Patrimonial de la Nación (Gaceta Oficial N° 43.127 del 14 de mayo de 2025).

¡Preservemos y salvaguardemos las listas, registros, redes y programas para proteger la memoria de la humanidad de la UNESCO!

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