El Partido Demócrata protagonizó una contundente victoria en las elecciones de medio término de Estados Unidos y arrebató a los republicanos el control de las dos cámaras del Congreso, lo que supone un severo revés para Donald Trump a mitad de su segundo mandato.
La bancada azul también logró imponerse en territorios tradicionalmente republicanos, algunos de ellos auténticos bastiones conservadores. La nueva mayoría legislativa les permitirá bloquear buena parte de la agenda presidencial, condicionar los nombramientos del mandatario y abrir investigaciones sobre su Administración.
El resultado inaugura una etapa del Gobierno dividido en Washington que amenaza con convertir los dos últimos años de Trump en un periodo de confrontación institucional, bloqueo legislativo y desgaste político, justo cuando comienza a perfilarse la carrera hacia las presidenciales de 2028.
Tras dos años de control republicano de las instituciones legislativas, el partido de la oposición recuperará a partir del 3 de enero–cuando se posesiona el nuevo legislativo– la mayoría tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes, lo que deja al presidente Donald Trump sin el respaldo parlamentario que hasta ahora ha facilitado la aprobación de sus principales iniciativas.
El cambio es especialmente significativo porque los republicanos partían de una posición de ventaja en ambas cámaras. En el Senado los conservadores disponían de una mayoría de 53 frente a 47, mientras que en la Cámara Baja habían conseguido mantener el control durante los dos primeros años del segundo mandato de Trump.
La nueva composición legislativa altera, por tanto, las condiciones en las que el presidente tendrá que gobernar. Ya no podrá contar con un Congreso dispuesto a respaldar automáticamente sus propuestas y tendrá enfrente a una oposición con capacidad para condicionar buena parte de su actividad política.
Información: France24
Foto: Agencia
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