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Patrimonio Mundial Venezolano

Por: Danfny Velásquez

En esta edición nos adentramos en la riqueza de nuestra memoria colectiva y en aquellos tesoros que, por su valor excepcional universal, o poniendo así de manifiesto la diversidad cultural a escala mundial y dando testimonio de la creatividad humana, han trascendido fronteras para convertirse en herencia de la humanidad. Venezuela, miembro de la UNESCO desde 1946. Tierra de contrastes geográficos e inmensa diversidad cultural, alberga elementos y sitios, manifestaciones y saberes que cuentan quiénes fuimos, quiénes somos y cómo nos relacionamos con nuestro entorno. 

Recorrer el Patrimonio Mundial Venezolano implica comprender el compromiso institucional y comunitario de registrar, salvaguardar y poner en uso y en valor cada rincón, tradición y expresión que fundamenta nuestra identidad. A lo largo de estas líneas, escudriñaremos no solo los bienes inscritos y reconocidos internacionalmente, sino también las herramientas técnicas y conceptuales; como el Sistema de Registro del Patrimonio Cultural de Venezuela (RPC-Venezuela), sumado a los formularios que hacen posible documentar y proteger este legado de manera rigurosa y sistemática para las generaciones futuras. 

Hablar de nuestro patrimonio es hablar de lo que nos conmueve, de lo que nos hace erizar la piel al escuchar el sonar de un tambor o al contemplar el horizonte infinito de nuestras tierras. Cuando miramos a Venezuela a través de los ojos del mundo, nos encontramos con tesoros inmortalizados por la UNESCO que no son meros títulos en un papel, sino la manifestación viva de nuestra alma colectiva. 

Allí están las fachadas de barro y las calles empedradas de Coro y su Puerto (1993), flotando en el tiempo; la majestuosidad del Parque Nacional de Canaima (1994) con sus tepuyes milenarios velando por los orígenes de la Tierra; o la utopía hecha concreto y color en la Ciudad Universitaria de Caracas (2000), donde el arte y la arquitectura de Villanueva se abrazan en perfecta armonía en la Lista de Patrimonio Mundial. Y junto a lo tangible, late con igual fuerza lo intangible, el resguardo de un extraordinario legado de 11 manifestaciones reconocidas en Las Listas del Patrimonio Cultural Inmaterial (PCI) y el Registro de Buenas Prácticas de Salvaguardia, reflejando su profunda diversidad e identidad a través de expresiones devocionales como los Diablos Danzantes de Corpus Christi (2012), la Parranda de San Pedro (2013), la veneración a San Juan Bautista (2021) y la tradición de la Palma Bendita (2019); saberes ancestrales y comunitarios como la tradición oral Mapoyo (2014), el procesamiento de la Curagua (2015), los Bandos y Parrandas de Caucagua (2023) y la elaboración del pan de yuca/casabe (2024); además del fervor festivo del Carnaval de El Callao (2016), la musicalidad profunda de los Cantos de Trabajo de los Llanos (2017) y la reciente inclusión de El Joropo (2025). 

Registrar no es llenar planillas ni archivar datos fríos; registrar es salir al territorio, escuchar al cultor, proteger la piedra ancestral, medir con respeto el sitio arqueológico y darle un nombre legal e indeleble a lo que nos pertenece. Cada ficha de registro es un escudo contra la desmemoria y el saqueo, un puente técnico y apasionado que transforma la vivencia de un pueblo en un expediente invencible ante el mundo. 

Sin ese levantamiento metódico en nuestras comunidades, sin el mapa y la palabra empeñada en el RPC-Venezuela, sin posibilidad de planes de gestión, manejo y uso, y de salvaguardia capaz de sostenerse en el tiempo no habría declaratoria en aras de la proclama UNESCO. El rigor de la ficha o formulario se unen en una sola misión: proteger lo que amamos. 

La salvaguardia de lo que somos no ocurre de forma aislada; responde a un esfuerzo global donde la diversidad cultural se erige como pilar fundamental de la humanidad. La UNESCO ha trazado una arquitectura jurídica y conceptual a través de tres convenciones fundamentales y complementarias entre otras Convenciones que abrazan la cultura en todas sus dimensiones.

En primer lugar, la Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural de 1972 sienta las bases para preservar edificaciones y espacios de valor universal excepcional. En segundo lugar, la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de 2003 dio un giro determinante al colocar el foco en las comunidades y en sus saberes dinámicos. Inspirada en la Convención de 1972, pero diferenciada en su enfoque vivo, esta norma ampara la rica proclama de nuestras tradiciones. Finalmente, la Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales de 2005 completa este tríptico al fortalecer la cadena de valor de los creadores, impulsando desde la producción hasta la difusión y el disfrute de la música, la artesanía, las artes del espectáculo y las artes plásticas como manifestaciones palpables de la libertad creativa de los pueblos. Sin embargo, ninguna convención internacional cobra vida real sin la acción soberana en el territorio. 

¡El viaje apenas comienza, porque no se puede amar ni defender lo que no se conoce!

Desde la pluma, el micrófono, los ecosistemas digitales y las redes sociales, y bajo la mirada de los Derechos Humanos DESCA, la memoria histórica y la educación patrimonial, los acompañaré en este recorrido por el patrimonio turístico, natural, cultural y patrimonial de Venezuela y sus elementos y sitios declarados Bien de Interés Cultural por el IPC (publicada en la Gaceta Oficial N° 38.234 del 22 de julio de 2005. Redefinida en la categoría y subcategoría patrimonial, mediante el Sistema RPC-Venezuela, según Providencia Administrativa N° 025/13 del 02-08-2013, publicada en la Gaceta Oficial N° 40.230 del 16-08-2013. Patrimonio Cultural de Los Pueblos y Comunidades Indígenas (G.O.N° 39.115 del 06/12/2009), en el marco de la Ley de Protección y Defensa del Patrimonio Cultural, Gaceta Oficial N° 4.623 Extraordinario, del 3 de octubre de 1993. 

Aunado a las Convenciones de la UNESCO en la esfera de la cultura y el patrimonio de 1972, 2003 y 2005, y sus formularios; una tarea que ejerzo con la responsabilidad de mi rol como productora de medios y Portadora Patrimonial de la Nación (Gaceta Oficial N° 43.127 del 14 de mayo de 2025). 

¡Preservemos y salvaguardemos los elementos y sitios declarados bien de interés cultural por el (IPC) y proclamados por la UNESCO! 

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